En el campo de Batalla

Hace unos días, concretamente el 14 de junio, leí un post realmente interesante de mi buen colega y máximo responsable creativo de Wonderland en Madrid, José Mª Batalla. El post en sí está en su blog personal (lascosasquenosedondeguardar.wordpress.com) y trata de algo que para mí es la madre del cordero de los tiempos digitales y de nueva publicidad que vivimos.
¿Qué dice el post? El post utiliza el recuerdo de una gran campaña de publicidad de Wendys -de cuando corría el año 1984- en el que tres ancianitas se preguntaban “Where’s the beef” (¿dónde está la carne?) para preguntarse algo más profundo que atañe a nuestra profesión:¿Dónde están las ideas?
No voy a recrear el post de Batalla (http://lascosasquenosedondeguardar.wordpress.com/2010/06/13/where-is-the-beef/), sólo entraré en su campo porque me hizo tomar consciencia de algo que a pesar de lo obvio que resulta y de lo mucho que se nombra, parece olvidarse en estos tiempos tan cambiantes. Algo en lo que también tuve la oportunidad de coincidir con Eva Álvarez, directora General de Contrapunto en Madrid, ponente en las jornadas que organizó el Colegio de Publicitarios y Relaciones Públicas de Valencia hace unos 15 días y a las que tuve el placer de asistir.
El tema en sí son las ideas y su poder de conexión, de auto expandirse. Pero no por la capacidad de los creativos de llegar a soluciones únicas, diferentes, descabelladas y nunca vistas, para que el producto sea recordado en el saturado paisaje de los medios, no. Eso es muy de los noventa y de la publicidad 1.0. Cosas de hace tiempo. Las ideas han migrado desde la originalidad contumaz; desde la sorpresa como mantra existencial hacia la idea empática que sugiere, que contagia, que aporta, que espolea la capacidad y las ganas de comunicación del ser humano que hoy puede realizar rápidamente y sin barreras a través de internet. La idea puede estar pensada para facebook como la increíble “whopper sacrifice” ,

de hace un año o ser tan tradicional como escribir un texto en la acera de una calle para que la gente lo lea a través de dos manzanas para acabar en el interior de una librería y delante de un montón de libros recién editados. Da igual. Se trata de ideas que ya no buscan el golpe supremo, el KO en términos boxísticos. Sino que embriagan y seducen por su manera de contar su historia como es el caso de las campañas de Aquarius, pongamos por caso. Las ideas han dado un giro hacia la capacidad de convencer por la simpatía, por la seducción, por la frescura, por su capacidad de emocionar y despertar vivencias y recuerdos. Las únicas herramientas capaces de generar conversaciones en la red porque generan lo que está en boca de todos: seguidores más allá de consumidores.
Así pues en estos tiempos tan nuevos, no deberíamos olvidar lo que hace unos años alguien tuvo a bien realizar para advertirnos del peligro de “mejorar” los anuncios con información relevante.

Toda una lección que está más en día que nunca. Para no olvidar lo que a mi entender es el tema central, el bistec al que se refiere Batalla, de estos apasionantes tiempos 2.0 que corren y que es, parafraseando a Gil de Biedma (ya me perdonaréis el atrevimiento), “el único argumento de la obra”: las ideas.

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