PP: Pícaro Plagio

En ocasiones veo muertos. Están por todas partes. Ellos no lo saben y nosotros a veces no lo notamos. Pero a poco que te fijas, los ves. Con su paso vacilante, su cara babosa y sus carnes purulentas supurando jugos necrosados. El otro día vi uno. Era enorme. Era un muerto desproporcionado. De los de pus, rigor mortis y baba rellenita de estafilococos áureos prestos a infectarlo todo. El otro día creí ver la vuelta de The Walking Dead. Pero vi un anuncio del PP. Sí, los de la gavi(di)ota. No quiero entrar en política. Solo en comunicación y publicidad que es lo que aquí destripamos. A estas alturas de la legislatura ya sabemos que nuestro querido conglomerado de derechas no destacan por su dominio de la comunicación, ni por su empatía con el ciudadano a la hora de explicar sus proyectos o la ausencia de ellos, mejor dicho. Televisores de plasma, ruedas de prensa sin preguntas, spots tipo Banco de Sabadell tan sinceros e inocentes como un obispo en una guardería. O hablando catalán en público cuando deberían haberlo hecho en la más profunda intimidad. Ayer vi un spot de idea facilona, mal ejecutado, con actores muy justitos doblados de mala manera. Ayer vi un spot del PP de pega. De cartón piedra. Ayer vi una metáfora tan ingénua que haría temblar a un estudiante de primero de publicidad.

¿Era necesario perpetrar eso? Y más, allá, ¿Era necesario tratar al público objetivo como tarados mentales?¿Era necesario pintarle esa bandera a la protagonista? Bueno, eso, quizás sí. Teniendo en cuenta el grueso de la información de don Mariano Naniano proviene del Marca. Eso debe ser lo que llaman marca España.

Pero eso no es todo. Ayer, además vi un spot de 2007.  Una campaña del PLD, un partido con ideología progresista de la República Dominicana.

Ayer vi un panteón lleno de ideas caducas, un nicho repleto de empatía fría, un partido sin ganas, balbuceando discursos ajenos porque su cerebro zombi no produce discursos propios. Ayer vi un muerto y pensé que los jefes de comunicación, las agencias de publicidad  y todos los profesionales que les acompañan no se merecen este trato por parte de tan fatales guionistas.  Alguien expone pero alguien decide. Y decidir es lo que, desde luego, ni un anuncio son capaces. Menos mal que diciembre está cerca.

rajoy morritos

 

 

 

 

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