Ashley Madison: Crisis de comunicación a lo Gourmet

Es difícil que alguien metido en internet no sepa a estas alturas qué es Ashley Madison. Pero,  por si acaso, vamos a recordarlo. En una palabra, Ashley Madison es una alcahueta; una celestina (recordemos el personaje homónimo que daba título a “La Tragicomedia de Calisto y Melibea” de Fernando de Rojas del s.XV. ¿No? Ese día os saltáisteis la clase). Para refrescar la memoria digamos que  una celestina  es ese personaje que se dedica a mediar relaciones de índole amoroso y/o sexual entre dos personas aunque es más de lo segundo que de lo primero.

Pero en la era de la tecnología las cosas tienen el mismo concepto pero cambian las formas. Y la celestina, la alcahueta, adopta la apariencia de una plataforma web que promete affairs de máxima discreción entre individuos casados o con pareja.

Así pues, Ashley Madison es una red social que promueve la infidelidad bajo el eslogan de “La vida es corta, ten una aventura”. Toda una síntesis de intenciones bajo un slogan. Un insight con dos belmoles que cuenta con 37 millones de usuarios registrados. Aunque, en realidad, ahora muchos menos si se restan los miles de bots creados por los propios empresarios de la red social recientemente descubiertos y las dos personas suicidadas después del escándalo.
¿escándalo? OMG!!
Pues resulta que un equipo de hackers que se hacen llamar ImpactTeam con unas creencias muy arraigadas sobre la inmoralidad de la página (y a ellos qué les importará…), decidió atacar a la misma consiguiendo los datos -absolutamente todos los datos- de todos los usuarios registrados. Mensaje: Si la página no cerraba, estos serían publicados… Chan chan chan (tonadilla de “Tiburón”).
¿Y qué hizo la buena de Ashley? Ashley Madison siguió haciendo lo que hacía hasta entonces: invitar a la gente a echar una canita al aire. O a echar lo que quisieran debidamente parapetados con una coartada de facturas falsas de hoteles, vuelos, llamadas de secretaria, etc…  Pero el 18 de agosto del presente año del señor (del señor que sea) de 2015,  el equipo de hackers publicó una lista no solo con nombres y apellidos si no también con fotografías, descripciones físicas, preferencias sexuales y hasta conversaciones. Material del bueno, nada de gilipolleces. Con un par.
Y ¡BOOM!, en 2015, querida Ashley, por el  (piiiiippp) te la ahínco.  Toma del frasco, Carrasco.  Porque, no hay que ser muy listo para olerse que si esto pasa con Badoo, no pasa nada. Que la gente sepa que eres un poco tortas ligando no es lo mismo que sepan  que tu marido o esposa tiene más cuernos que el padre de Bambi y que lo has hecho con premeditación, alevosía y nocturnidad. La web prometía discreción y resulta que ahora tus datos corren a discreción por la red. Por no hablar de la de familias destrozadas, individuos destrozados, negocio destrozado y suicidios (algo que esos señores llenos de moral y grandísimas intenciones no pensaron nunca. Bueno, ni en eso ni en algo que se llama libertad).
Pero vayamos por partes: Sólo con que se les haya pasado remotamente esta idea por la cabeza, los de Ashley Madison deberían tener contratado un equipo que garantizara la máxima seguridad posible ¿qué ha pasado? Un negocio tan sensible a la piratería y al ciberataque no puede dejarse al tuntún.

Pero por otra parte, quizás cabe destacar que de todo este asunto hay aspectos hilarantes que hacen que, además de desvelar el comortamiento infiel de registrado,  desvelaban las malas prácticas de la empresa. Por ejemplo: Como había pocas mujeres registradas, pues…una serie de bots se dedicaban a tener affaires online con una serie de clientes que pagaban religiosamente. Vamos a ver, que unos hackers puritanos den por saco a una serie de usuarios web es deleznable pero que una empresa web engañe a sus clientes de manera indiscriminada… en fin… Pobres, no sólo la esposa de turno descubre la infidelidad, sino que además descubre que esa con quien sueñas y te autoquieres, no existe. Y ellos/ellas, en un alarde supervivencia, van y lo niegan. Ay, Manolete, si no sabes torear, pa’ que te metes.
Pero lo bueno de esta acción contra la libertad individual es que ha destapado a personajes conservadores que se declaraban abiertamente antilibertinos. Vamos, como los hackers puritanos que han organizado lo que han organizado.  Por ejemplo, el conocido Sam Rader, un YouTuber que sube vídeos a dicha plataforma (por los que gana dinero) sobre el día a día con su pareja y sus hijos. Un gran ejemplo a seguir. Una familia idílica que se tambalea tras el caso Ashley Madison. ¿Y? Pues el famoso Youtuber ha decidido subir un vídeo pidiendo perdón públicamente. ¿A su mujer? Nooooooorrrrrr, a Dios. Ahí es nada. Hipócrita es lo más bonito que podemos leer en los comentarios del video.

comentarios vídeo Sam Rader

 

(Resumiendo los comentarios: Es un hipócrita. La infidelidad no es un error, es una decisión…)

Aunque hablando de vídeos pidiendo perdón, a nosotros nos gusta más éste.

No hay duda, a este hombre se le ha ido el tema de las manos como a Ashley Madison. Sobre todo en el tema de crisis de comunicación. Esto sí ha sido un verdadero desastre. Si te hackean al menos prepara una estrategia de crisis de comunicación… Ni por esas.

La cuestión es que, después de todo este embrollo, el último comunicado oficial es de, ni más ni menos, el 19 de agosto. ¿De hace un poquito, no? En él sólo se puede leer que están en busca de los responsables y que ofrecen una buena recompensa a quien les dé información para poder encontrarlos. Nada más. Eso sí, su fundador, Noel Biderman, dimite “por el bien del negocio” (o más bien, lo que queda de él). ¿Y eso qué provoca? una pérdida de confianza por parte de los usuarios y no sólo hacia la propia página, sino en cuanto a su identidad online en general.

En conclusión, y ya no entrando en quién es el bueno o el malo, Ashley Madison representa una profunda crisis de negocio. Y la comunicación que están ejecutando está al mismo nivel. Tan profunda que no se la espera.  Un desastre de esos que salen en las primeras páginas de los manuales de “Cosas que no hay que hacer en comunicación”. Es decir, pase lo que pase, da la cara. Honestidad. Honestidad. Honestidad. Algo que se nos olvida demasiado frecuentemente en comunicación. Sobre todo en comunicación Online.

Ciervo

 

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...