Mixta, literalmentex fantasticox.

Cuando a uno le gusta algo debe decirlo. Y a mí me gustan las campañas de Mixta. No he probado ni una sola en mi vida (supongo que el hecho de que no me guste la cerveza con limón debe de tener algo que ver) pero como publicidad me atrae, me hace reír, me sorprende. Y si deseara una cerveza rebajada con zumo de cítrico limonero, sin duda, me la bebería hasta la última gota.

Llevan desde el año 2007 con lo mismo: humor absurdo que vende marca y no producto. Imagino que necesitaban meterse con fuerza en un segmento complicado como es el de las cervezas con limón donde todos dicen, han dicho -y tiene pinta de que seguirán diciendo- lo mismo, verano tras verano.

Cada campaña se ha ido superando cada año, desde el cerdo volando, pasando por chalecoslovaquia, Platón, el pato Willyx, o el Pensamiento. Memorables los primeros spots de los pingüinos, los delfines, la mixta y el mixto o la ardilla disecada. Y justo cuando uno daba por finiquitado el camino de esta comunicación, evolucionan, dan un paso más y funciona. Bienvenidos a  Literalex.

Tirando por lo absurdo han creado una estrategia coherente y sólida. ¿Lógica y coherente? Pues sí, siguiendo los 20 caminos creativos de Luis Bassat nos encontramos con varios, como por ejemplo, el humor, darle la vuelta a las cosas, lo inesperado, la simplicidad, la exageración,  la simbología visual o el famoso (en forma de voz en off)

Por ello, han llegado a un punto que lo hacen todo literal, es decir, coger un briefing y crear lo más absurdo que se pueda, cogiendo el humor de Joaquin Reyes como en ‘La hora Chanante‘ o ‘Museo Coconut‘, en los que se han basado varios capítulos de una mini serie de Mixta. Además han ido más allá, puedes compartir tus propios Literalex como por ejemplo éste:

circulo vicioso Stragonoff

Como este gif, puedes elegir muchos más literalex en sabeamixta.com. Además están los spots que no tienen desperdicio alguno, han cogido frases hechas y las han transformado a la realidad. Un humor revolucionado, pasado de vueltas. Que gusta, que engancha, que hace que quieras verlos todos. Para muestra un botón:

Las campañas de Mixta -y esta lo rubrica- han demostrado en el tiempo lo que Les Binet y Peter Field demostraron en su día con el estudio de 880 casos de los IPA Efectiveness Awards . Uno de los galardones a la eficacia más importantes del mundo. El estudio se llamaba “Marketing in the era of Accountability” y pone sobre la mesa de manera incuestionable que los spots con alto contenido de humor -especialmente los que rayan el absurdo  (llamados FAN)-y han sido galardonados por su excelente creatividad, obtienen los mejores resultados en cuanto a los parámetros de eficacia establecidos. Además, apoya (a pesar del imparable crecimiento de internet y las redes sociales) que la TV sigue siendo el medio más rentable y eficaz para conseguir la tan buscada eficacia. Un resumen de este estudio puede verse aquí. Yo no me lo perdería. Pues bien, Mixta es el ejemplo de un producto que tiene mucha competencia, que la comunicación de la competencia se empeña en explicar qué tiene el producto en plan racional, más o menos (¡pero que simplemente es cerveza con limón!) pero ellos se han desvinculado de hacer lo mismo y les ha salido bien. Sin duda, un resultado muy positivo por lo valiente, para empezar. De ahí, un hurra por el cliente.

Así que, señores de Mixta, sigan dándonos la lata, pero literalmente.

Cervezas calientes

Que no, que no me gusta el rollito que trae Estrella Damm todos los veranos. Ya lo he dicho y no voy a esperar a que me tiréis piedras por ello.

Tumbarse relajadito a la orilla de una playa de aguas cristalinas, rodeado de buenos amigos, ellos con los abdominales perfectos y ellas con un pelazo que no sabes si te están anunciando Pantene o cerveza. Una birra bien fría para acompañar la paella con longaniza una espectacular comida que estáis cocinando entre todos. Oye, que huele a buen rollo. Y luego anochece y aún con la cerveza en la mano, os vais a una fiesta de la hostia en la arena, rodeados de farolillos de papel, antorchas y mil cosas más que nadie sabe quién ha colocado ahí, pero vosotros no, porque estabais ocupados cocinando y emborrachándoos.

No te voy a preguntar si te sientes identificado porque yo ya sé que no. Lo sé yo, lo sabes tú, lo sabemos todos.

Porque la dura realidad del verano es que aquí estamos todos, intentando no sudar como animales, instalándonos y haciendo vida donde da el chorro del aire acondicionado, trabajando… Y cuando queremos hacer planes con los amigos –aquellos que se han dignado a contestar en el grupo de whatsapp- la opción más votada es ir a la playa más cercana a sufrir confundiendo bolsas de plástico con medusas y las cervezas, por mucha neverita de playa, acaban calentuzas y eso… ¡ay!, no hay valiente que se atreva con eso.

Pero quitando la verdad evidente de que nadie tiene un verano así, como algo ducho en la materia (de publicidad, de cervezas algo más pero de veranos no tanto), he querido hacer una pequeña crítica constructiva a las campañas de verano a las que Estrella Damm nos viene acostumbrando estos últimos años. (Más vale tarde que nunca)

Este año la marca lo ha dado todo. Que contratamos a la pavisosa de 50 sobras de Grey y a ver si el gran Amenabar es capaz de hacer algo de provecho con ella. ¿Y qué ha pasado? Nada. Eso es lo que ha pasado. Por lo menos, nada nuevo.

Lo mismo llevamos viendo desde el 2009. Ya valdrá, señores de Estrella Damm ¿No?

Me refiero, el primero estaba bien. Muy guay, muy idílico, nos levantaba las envidias y la música nos motivaba a intentar algo similar, pero en versión cutre.

Pero ya son 6 años con el mismo temita. Y está bien que este año hayan intentado hacer algo nuevo, pero dejadme decir que es la misma idea sobada, pero con distinto formato. Un corto que ya les “VALE”. Impresiona, y cómo no, con lo que se han gastado en él ya puede ser impresionante… Sin embargo el concepto ya nos tiene un poco hasta los cojonesrtitos.

Desde la humilde opinión de un servidor, he de decir que un storytelling tan reutilizado ¿como puede invadir los veranos desde 2009? Por favor, que innoven un poquito o sólo se acordarán de la paella con cosas por encima y no la idea de verano que intentan transmitir. La música que ponen todos los veranos está bastante decente, aunque siempre nos acordaremos del ‘chunai chunai’ del primer spot que marcó por ser diferente, innovador y con el que entraban ganas de vivir ese gran verano. Cinco spots más con la misma idea sólo hace replantearnos lo… poco agradable que es el nuestro.

Un saludo de parte de todos los trabajadores de esta agencia y un feliz verano ¿vale?

Skip y Campofrío en el cuadrilátero

No hace mucho, hemos podido ver un spot en televisión de la marca de detergentes Skip, que tenía como protagonista un niño que se estaba divirtiendo y manchando  (como todos hemos hecho desde niños) por jugar con un saco de boxeo. Al final del spot, aparece el niño que, después de darle un certero jab al saco, recibe un buen golpe del propio saco cuando este vuelve. Mandando al crío, de esta manera, a tomar por saco; nunca mejor dicho:

Uno que ya tiene unos años y unos cuantos recuerdos, revisita una de sus anécdotas publicitarias. Rodamos el spot de Finíssimas de Campofrío. Una mujer en sus cuarenta, se prepara un plato con Finíssimas con tan mala suerte que una de ellas cae desde la encimera al suelo. Ondeando como una fina hoja de papel. La caída es vista por el perrito de la casa que se lanza a la carrera para llegar a la fina loncha de jamón York. Justo antes de que el chucho la alcance, la avispada dueña de la casa, abre un cajón del armario consiguiendo que el perro se empotre en él. El bicho no llega a la loncha y ella puede rescatarla y comérsela. El spot se acababa allí. Sin más. ¿Y? No duró más de 24 horas en antena sin el acérrimo ataque de las protectoras. Tan furibundo fue su desacuerdo con el spot que en El Laboratorio tuvimos que rodar un plano final, (afterpack o cómo le quieras llamar)  para demostrar que el animalico no había sufrido ningún tipo de daño y que estaba bien.

En Skip, no. Al final, sale la marca, la voz de la locutora y sanseacabó. Del niño, nunca más se supo. Le ponen un saco de boxeo dos veces más grande que él. Le regalan unas guantillas para que no se haga daño al golpear (bien por los padres) y cuando el saco le devuelve el golpe tumbándolo más allá de los márgenes de la pantalla, nadie parece preocuparse porque lo veamos de vuelta, después del logotipo. En plan afterpack conciliador. Simplemente para ver que para producir el spot no se ha maltratado ningún niño de aproximadamente 5 años. ¿Por qué? Porque el anuncio utiliza una licencia publicitaria, un truco con exageración que nadie se toma a mal. Porque nadie cree que en el mundo occidental y en publicidad de multinacional, un niño sea maltratado. Es un chiste, no un maltrato. Pero hay otro por qué: Porque el chaval no es un perrito (pongamos por caso). Si fuera un cánido canijo y con pinta de indefenso, las incansables y siempre avizor protectoras de los animales hubieran presionado hasta la náusea para rodar a cualquier precio (hablando literalmente en euros) un plano, un afterpack o after hostia para ver que el perro reaparece en la acción sin ningún daño. Porque nadie maltrata a un animal, ni deja en el aire un posible maltrato. Otra cosa es si eres niño o niña. Entonces, que te zurzan. Seguro que es un chiste. Y Control si mediar en el asunto.

En el caso de Skip no. ¿Puede ser también que las cosas hayan cambiado y el humor vuelva a ser humor? O puede que también eso quiere decir que los perros tienen más privilegios que los niños o cualquier persona…Vaya usted a saber.

Aquí en España no está muy claro. Dependerá de Control y ya sabemos que este organismo responde depende de quién seas, lo mucho que peses en cuanto a loby se refiere.  En EE.UU, en cambio,  los perros sí tienen más privilegios que los humanos, al menos más que los humanos que tienen algo que ver con el boxeo. Un perro tras su vida deportiva en el canódromo tiene la vida solucionada, pero el boxeador profesional no tiene ningún tipo de ayudas tras su vida deportiva, y puede que tengan cualquier tipo de lesión y no les cubra la seguridad social. ¿Exageramos? Viendo el documental After the last round parece que incluso nos quedamos cortos:

¿Es este post un ataque a las protectoras de animales? No. Es un ataque a la falta de humor, de inteligencia y de sentido común. Y además un “ya basta” de controlar al mensajero que, de por sí, ya es una de las profesiones más controladas que existen. Y lo mismo me da un niño, un perro o un labrador. Que a estos también les prohibieron ser parte de una campaña llena de humor para Bocatta.  Ganas de perder el tiempo y no saber qué hacer. O miedo a meterse con quien debe uno meterse.

Aquopolis Cullera o el gran timo del verano

Logotipo de Aquopolis Cullera

Logotipo de Aquopolis Cullera

Los negocios hay que cuidarlos y eso significa adoptar ciertas medidas que hasta hace algunos años a nadie importaban. Esto es: honestidad, claridad y cercanía. Tres elementos empresariales que no cuentan en Aquopolis Cullera. Una empresa de servicios mediocres tirando a malos, con aglomeración de clientes, falta de calidad en las instalaciones y precios completamente fuera de sentido. Inverosímiles, se diría. Entrada al parque de adulto +niña de 7 años=41’90€. Con derecho a qué? A nada. Flotador gigante 20€. El flotador te permite hacer cola menos tiempo. Si lo quieres gratis la cola de las instalaciones es de aproximadamente una hora. El parking Cuesta 3’90€. No puedes entrar comida, ni bebida por lo que los precios del agua y cuatro bocatas se suben por las nubes.
Algo de todo esto está indicado en la web? NO a no ser que inicies la compra online. En la web te dicen que a cambio de tan desorbitado gasto, tendrás algo especial? NO. El producto es el que es. Aunque siempre puedes ahorrarte un 5% en la hamburguesa y las patatas si las compras online y puedes disfrutar de una concurrida clase de Aquagym pagando aparte, claro. El producto es el que es y ni mejorará, ni tiene visos de hacerlo. Alguien puede decir que el Oceanogràfic cuesta 48€ adulto + niño. Vale. Pero el parking no es tan caro. Y los precios están en la web. Y en varios idiomas. Además, al menos ves animales, un ambiente cuidado y te queda la sensación de que has aportado algo al rescate de tortugas del Mediterráneo. Y en el gran timo de Aquopolis Cullera? Nada. Nada como no sea rescatar toboganes de feria de segunda. En fin, cada cual crea y hace crecer o hundir su negocio como quiere pero al menos, sería de agradecer que en Los tiempos de la web 2.0, al menos empresas de temporada como El Gran Timo de Aquopolis Cullera tuvieran la decencia de dejar bien claro qué ofrecen y qué precios tienen y por qué hay que rascarse el bolsillo para “disfrutar” de sus No servicios. Deberían pensar que en esta era de conexiones digitales, un cliente gratamente insatisfecho puede no parar de escribir en las redes sociales. ¿Para qué? De entrada para evitar que los consumidores sean engañados y después para darles un consejo gratis (normalmente como profesional y docente de la comunicación empresarial cobro): en los tiempos que corren, lo que hacen ellos (Aquopolis)es pan para hoy y hambre para mañana.
¿Un consejo a los consumidores? Quédense en las playas de Cullera. Son bonitas y gratis.

 

Imagen del post: http://cullera.aquopolis.es/

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