Podemos y Ciutadanos. Cómo ha cambiado el cuento de la política española.

MentiraHabía una vez, unos partidos políticos que en pocos meses se encaramaron a la cima del éxito y unos cuantos que se precipitaron en caída libre y veían con terror cómo cada vez tenían menos seguidores y los que se quedaban les seguían más por romanticismo y por no atreverse a decir que se habían equivocado, que por convicción real. Había una vez un partido conocido como Podemos y otro como Ciutadanos (Ciutadans + Ciudadanos) que aparecieron como de la nada en el viejo cuento de los PP y PSOE, IU, UPyD e tutti quanti. Les comieron el papel principal y les dejaron como secundarios sin derecho a roce ni nada. Había una vez, un país donde los políticos de siempre pensaban entre rechinar de dientes: “Joder, cómo está cambiando el cuento”.

Eso es así, el cuento está cambiando y me da en la nariz que para las municipales y autonómicas habrá cambiado cosa mala. Y de manera literal. ¿Por qué? Porque desde mi punto de vista el cambio actual viene por un cambio de la narración que la política y la democracia han estado escribiendo durante los últimos años. Y todo por la crisis galopante que nos acompaña desde 2008. Me explico. En la comunicación política, hace falta un argumentario de hechos y números pero sobre todo, se necesita una llama emocional que nos permita entender y engancharnos a una idea. Transmitirla y sentirnos formar parte de ella y de un objetivo común y de pertenencia con aquellos que se unen a ella como nosotros. La política son hechos, sí. Y son emociones.  Sobre todo emociones. Muchas y muy variadas. Y la mejor manera de transmitirlas son las historias. Lo que se conoce como Storytelling Político y que muchos autores han desarrollado en múltiples y reconocida obras. Entre los nuestros cabe destacar a Antonio Núñez con su excelente “Será mejor que lo cuentes” y Luis Arroyo con su imprescindible “El poder político a escena”. La política actual es el arte de saber contar una historia multiplataforma, transmediática. ¿Exagerado? Piense en una religión. Todas se basan en el storytelling. En la suma de historias que dan sentido a la vida y crean lazos de pertenencia y cohesión entre sus seguidores. Está en nuestra manera de pensar y de entender la vida y la comunicación. Desde hace unos 100.000 años contamos historias con héroes y villanos. Con objetivos, recompensas en forma de princesa, de tesoros o de lo que sea. Y contamos las historias con tensión, con superaciones por parte de sus protagonistas y con conflictos que parecen no resolverse nunca. Y esa es la situación en la que nos encontramos. Los héroes de siempre, los políticos y el bipartidismo no logran pararle los pies al malo. A la crisis. Y la representación del malo que no nos deja luchar contra ese dragón. La bruja mala Merkel.  En esas, el héroe que ganó las pasadas elecciones aupado por el pueblo llano deseoso de soluciones,  no solo no hace nada, si no que se alinea (aparentemente) con la bruja mala y empieza a ser un héroe traidor. El monstruo Crisis nos come vivos. El pueblo sufre. Y el rey benefactor, figura sobresaliente en todo cuento o historia que se precie, no solo se disculpa por haberse abandonado a las artes cinegéticas de los paquidermos y los trucos psicalípticos de una bella princesa teutona con pinta de madrastra,  si no que, además, abandona el trono en manos de su hijo; novio y marido de una princesa plebeya no del gusto de todos. Tensión. Y en todo esto, los héroes alternativos están desdibujados. Pertenecen a los mismos que no supieron parar el monstruo de la crisis (léase PSOE) o no tienen demasiada credibilidad por canijos y poca cosa ( ¿IU y UPyD?).  Eso por un lado, y por el otro, partes del reino intentan, además, dejar el cuento para construirse el suyo propio. Más tensión. La historia está en todo lo alto. La incertidumbre arrecia. Y de repente, por la puerta aparecen unos tipos con pinta de escuderos. Uno con coleta y el otro con traje. Uno con aires bolivarianos y el otro con pinta de estudiante avanzado de Hardvard. Uno, empieza a pinchar al monstruo y aparta a manotazos (o lo intenta) a los torpes héroes del cuento. El otro, se encarama en las preferencias del sufrido pueblo. Y empieza a cambiar el cuento. Y los héroes establecidos se desarbolan. Los nuevos son eso, nuevos. Sin mácula destacable, ni sospecha y con grandes dosis de entusiasmo, ganas y sobre todo, credibilidad ante el sufrido pueblo. Los dos nuevos héroes son diferentes entre sí, pero aportan lo mismo: esperanza y una historia nueva que empezar a escribir. Una historia donde el pueblo sufridor forma, por fin, parte importante y activa de los nuevos párrafos.  Sí, el cuento está cambiando. Y en el próximo post analizaremos aspectos detallados de este nuevo cuento. Sin duda, una historia épica de la que solo sabemos el principio: “Había una vez…”

 

Ilustración: www.periodistapatoso.wordpress.com

Benidorm para dummies

Hace poco la ciudad de Benidorm propuso un reto. ¿En qué consiste? En definir una nueva marca turística para cualquier persona de más de 16 años que quiera participar en el concurso. Todo ello a nivel internacional, ya que puede participar gente de más de 40 países.

#Benidormbytalents

 

La gran idea, por llamarlo de alguna manera, es de la Fundación Visit Benidorm, la cual quiere reforzar el carácter internacional de la marca, consolidar el carácter ‘chic and cheap’ de Benidorm, además de su prestigio internacional, como si de esta manera lo fueran a conseguir.

Benidorm_colores

Benidorm_mar

Benidorm_cuño

Muy bien señores de la Fundación, vais a tener una repercusión ‘internacional’ del evento, pero ¿dónde está la creación profesional, la estrategia, el diseño…? La próxima que será, ¿Qué los niños hagan en el colegio una maqueta de plastilina para crear un edificio?

El reto #Benidormbytalents ya tiene unas 150 participaciones, pero con polémica por el sistema de votaciones, en el cual ya se han falsificado los votos de algunos de los participantes, con 3000 € de premio muchos no se la juegan a ser legales.

Imagen 9

Benidorm quería ser la nueva Melbourne. Aunque me temo que ese deseo se les queda muy grande viendo como los que gestionan este intento solo hacen que pensar en pequeño, muy pequeño. No sé que hubiera pasado si hubieran decidido montar un concurso entre profesionales, aunque mucho me temo que no hubieran obtenido perlas como las que aquí abajo vemos y que forman parte de una de las propuestas enviadas. Lo que está claro es una cosa, los responsables de perpetrar semejante concurso no respetan lo más mínimo la profesión ni el diseño, son los mismos que dibujan cuatro rallas en una servilleta de bar chusquero de carretera y se la envían por fax al diseñador para que le hagan de maquetador porque para ellos con un ordenador todo es muy fácil, yo les daría un bolígrafo y les diría: ‘Escríbeme el Quijote.. Para ti es fácil, tienes un bolígrafo y sabes escribir. Si eso, en dos días vemos lo que tienes’.

Benidorm_servilleta

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