Códigos QR. ¿Qué Risa de códigos?

La tan cacareada y deseada eclosión del mobile marketing ya está aquí. Desde hace años cientos de gurús predecían que sucedería. Que llegaría un día en que el móvil y sus posibilidades de comunicación comercial estallarían en una miríada de posibilidades de luz y de color. Y parece ser  que se está cumpliendo la profecía. Aunque después de tantos años de repetirla casi no es de extrañar. Es como aquella frase de Steve Jobs en su conocido discurso en Stanford que más o menos decía “Vive cada día como si fuera el último de tu vida y tarde o temprano acertarás”. De una manera o de otra, el mundo de los dispositivos móviles está eclosionando a una velocidad pasmosa. Y sus posibilidades publicitarias y de marketing, como no, también. Y es por esta razón que en nuestra vieja y amada Europa, así como en los EEUU, ha saltado a la palestra algo que para los coreanos y japoneses resulta tan cotidiano como ver cada día la nariz torcida de la Esteban en Tele 5: los códigos QR. O dicho de otra manera, los códigos Quick Response creados en Japón y patentados en USA en 1999. Dicho a lo bruto, un sistema de almacenar información en una matriz de puntos con miles de posibilidades que se imprime en envases, pósters , anuncios de prensa y demás materiales impresos. Ahí es nada. Este tipo de códigos, parecido al que ilustra la cabecera de este post son habituales en el lejano oriente, como decía. Donde se han llegado ha hacer del tamaño de una pared medianera de un edifico de 20 plantas. ¿Por que esta explosion precisamente ahora? Por la crisis del sector de la comunicación. Tanto informativo como comercial. En un momento donde la prensa pierde un 40% de su fuerza y de sus inversiones y donde internet es el único medio de medios que crece, este tipo de código son como el agua de mayo desde hace más o menos un año. Los QR permiten interactividad, experiencias nuevas y sobre todo, alargar las campañas más allá de la mera impresión en papel.Incluso hacen posible otro estilo de eventos.

Hacer que la campaña y la marca crezcan y se viralicen (la palabra fetiche de la nueva publicidad). Permiten experiencias, como decíamos. Otra de las palabras y conceptos claves del momento. La nueva publicidad no es pasiva, si no activa. Y todo lo que signifique un “call to action”, una llamada la acción, es un must ineludible. Una oportunidad nueva de dar la campanada. Y algunas de las grandes marcas europeas no han querido perder la oportunidad. Como AXA. Donde han juntado QR y iPhone Apps. Ahí es nada. Como diría Bardem cuando recibió su primer Óscar “como mola mi pistola”.

Pero lo bueno de este tipo de códigos es que si bien hay versiones sofisticadas de pago, por otro lado, cualquiera puede hacerse uno gratis en alguna de las numerosas páginas web que corren por ahí, como bit ly. Donde entras, acortas una URL y añadiendo.qrcode al final de la nueva URL corta se consigue un QR reluciente y listo para ser usado (como el ya mencionado QR que abre este post).Y eso da alas a la creatividad una cosa bárbara. Con ideas, sencillas, tecnológicas, impactantes y cuyo coste es casi igual a cero.

QR CODE – Content-rich Resume from Victor petit on Vimeo.

Desde curriculums sencillos y geniales, pasando por poner un QR en la tumba de tu propia madre para hacer un “memorial dinámico” como el que le han montado a una anciana llamada Judith en Israel. Un sencillo Quick Response en la tumba y uno accede a una web donde puede rendirle tributo.

REalmente este tipo de códigos da mucho de sí. Y a las marcas, por supuesto también. Permite llevar el mensaje o discurso tan lejos como se quiera y accionar un auténtico storytelling de la marca sin que impote el tiempo. Sólo el peso de lo que se cuelga en la red y la carga que se le quiera dar al susodicho discurso. Un ejemplo es el de Ballantine’s y su apoyo a los QR que permiten tener tatuajes animados. Como lo lees. La única pregunta es si al llegar a este límite de implicación de una marca gracias a una tecnología como los QR, una marca no debería pensar muy mucho si lo que está haciendo, más allá de una historia molona, no es un error en mayúsculas. De entrada se me ocurre que para tatuarse un QR para siempre y hacer la gracias del tatuaje animado hay que estar bebido. Y sobre alcohol, borracheras y arrepentimientos, Ballantine’s debe saber mucho. Tatuajes radicales y Alcohol. No está mal. Igual por eso el slogan es “MAke an Impression”.Lo que se me hace cuesta arriba es que Ballantine’s quiera ese tipo de “impression” para sí misma. ¿Otra marca practicando el patinaje en brazos de lo “cool”?

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