RAE & Publicidad. Castellano vs inglés. OMG!.

Este país en forma de piel de toro parece que ha encontrado su lugar en el mundo gracias a los deportes. Que si balompié, que si tenis, balonmano, Motociclismo, Fórmula 1, Baloncesto en la Asociación Nacional de Baloncesto de los EEUU. Sí, aparte de la fregona y el futbolín, pocas veces fuimos tan conocidos por nuestras conquistas. Vale, de acuerdo, también los  doctores Ramón y Cajal y Oró sobresalieron en su día pero fue para grupos reducidos. Por cierto, para aquellos del gran público que tengan mala memoria Ramón y Cajal era un solo hombre con cara de Adolfo Marsillach.

Hoy en día el doctor Pep Baselga destaca como una de las personalidades de la oncología. Camilo José Cela en literatura hasta su muerte. Pero ¿quién lo sabe? Sinceramente, cuatro frikis. ¿Para qué hablar de esta gente solo apta para círculos reducidos cuando puedes llenarte de orgullo además de con deportistas, con actores y actrices como Antonio Banderas, Penélope Cruz, Bardem e incluso Elsa Pataky, liada con el dios nórdico ¿Thor? Sí, a este país, en cuanto a internacionalidad se le resisten pocas cosas. ¿Pocas? Sí, y una de ellas es un irreductible idioma hecho para acogotarnos y humillarnos: el Inglés. Ese idioma que hace que más de un político no pueda dormir por las noches y se tenga que hacer un relaxing cup of café con leche in plaza mayor, o mejor dicho, una milk calentita, para que puedan descansar y hacer algo de provecho.

Sí, el inglés es el lastre de los españoles. Gracias a él o a la carencia de él, no hemos conquistado todavía el planeta. Solo algunos territorios. Como la publicidad. Sí, solo nos faltaba a los publicitarios el inglés para ser tomados -todavía más si cabe- como unos pedantes superficiales comecocos (coconut eaters). Sí, el inglés invade la profesión. Se respira en cada una sus expresiones. Es la auténtica lengua materna de la profesión, la que todo lo llena. Target, close up, profit, heavy user, test, area test, pulse, input, insight, copy strategy…en fin toda una serie de vocabulario y conceptos que se manejan cada día y que se utilizan en sus mensajes: fashion, must, in, look, OMG (Oh, my God), LOL (Lots of laughts), smartphone, pack…Sí. La publicidad no solo habla en inglés para los publicitarios si no que se entretiene en soltar anglosajonadas por doquier en sus campañas. Y la RAE ha contraatacado con una, por aquello de salvar el idioma de tamaña agresión. Poniendo en la picota a la publicidad con un “¿Se habla español en la publicidad?” El mensaje es uno de esos que dejan en ridículo a la profesión y consumidores estableciendo de forma clara la idea de que lo que puede decirse en castellano no debe decirse en inglés. Llevando a cabo su slogan, perdón su lema: “Limpia, fija y da esplendor”. Todo un claim que para sí quisiera Don Limpio.

Cierto es que la RAE debe velar por el buen uso y la riqueza de la lengua y a eso no se le puede negar la abnegada entrega pero ya puestos a decir en castellano todo aquello que pueda decirse y esté en inglés, ¿Por qué no empezar por las marcas? Ellas se repiten cientos de veces cada día. Yo mismo tengo varios productos Apple, perdón Manzana. Y lo mismo pasa con muchas otras.

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¿Deberíamos los publicitarios apoyar esta iniciativa y llevarla hasta este punto? Deberíamos apoyar que nadie se compre unas zapatillas New Balance, si no Nuevo Equilibrio?

Se podría decir que el inglés es el fiel aliado que la publicidad necesitaba. Ese idioma que la comprende y le ayuda. Pero ¿el inglés está dispuesto a quedarse?

En el tiempo en el que estamos, de España se va todo el mundo; estudiantes para encontrar trabajo, estudiantes para ganar inglés, y me apuesto un eye de la cara, que seguro que hasta el inglés se irá para poder tener una vida mejor, o bueno, igual no se va, y lo echan –tiene tralla que para uno que quiera quedarse lo echemos-.

Deberíamos estirar esta campaña hasta el extremo.  Seamos ambiciosos puestos a  expulsar el inglés de nuestro lenguaje publicitario y así conseguir que los españoles se sientan más en casa, y ¿por qué no? Más rudimentarios si cabe.

La campaña de la RAE (Real Academia de la Lengua) debería cambiar su lema: “lengua madre solo hay una”, por algo más agresivo y perteneciente al españolísimo sentir de lo propio: “Lengua madre solo hay una y a ti te conocí en la calle”.

Ahora bien, ¿era necesaria la campaña de marras? ¿Es necesario cerrar en vez de abrir? Las lenguas cambian, evolucionan y al correr de los siglos no las conoce ni la madre que las parió (por usar una expresión castiz muy amada por el españolísimo Alfonso Guerra). Los publicitarios usan el inglés porque la publicidad moderna la organizaron los anglosajones. Como los médicos utilizan neologismos procedentes del latín y el griego y a nadie se le ocurre hacer campañas para que lo abandonen y usen un lenguaje español para que se les entienda y dejemos de pensar que diabetes, Etmoides y Esfenoides son personajes de una tragedia griega.

Está bien que queramos poner nuestra guindillita española en la publicidad, reivindicando el derecho de decir “público objetivo” en vez de target o “enganche/compromiso” en vez de engagement, pero, en publicidad – y en la vida- ¿no hay que decir lo que mejor suene, lo que más venda, y sobre todo, lo que más atraiga a los consumidores? Y por otro lado, ¿No deberíamos ser los publicitarios los que elijamos cómo queremos manejarnos en nuestra profesión que por cierto, utiliza la misma nomenclatura aquí y en la China Popular?

Está claro que estamos ante un campaña que nos hace pensar, y utiliza el tono irónico, sarcástico y humorístico para tratar una realidad. Pero personalmente, no creo que el inglés esté invadiendo la publicidad. El inglés forma parte de la realidad cultural y lingüística del mundo, publicidad incluída. Y está aquí desde hace tiempo para quedarse. La campaña está bien, pero no se pueden poner puertas al campo. Es como impedir que exista la lluvia. No way, you know what I mean?

Samsung y Addwash. Insight is coming.

INSIGHT IS COMING No hay campaña sin insight. Y no hay insight sin investigación, observación e intuición. El insight, el buen insight vale su peso en oro. Aunque uno enciende la TV o mira las campañas por ahí y parece que para muchos, el insight es solo una utopía, un “algo” en la mente de los planner o de las agencias pero que no tiene que ver con su campaña. Sin sospechar que sin ese “algo” tan ausente como aquellos versos de Pablo Neruda  sus campañas de poco sirven. Su intento de posicionamiento es solo eso, un intento. Un “nice try” anglosajón. Y sus posibilidades de engagement simplemente se disipan como lágrimas en la lluvia. Encontrar insights es difícil. Encontrarlos y buenos, una labor titánica. Pero el insight es imprescindible y más en los tiempos que corren de múltiples medios, plataformas y en pleno cambio en los modelos y estructuras de la comunicación y la publicidad (ya si eso la próxima hablamos de los milenials y de la tecnología móvil). Encontrarlos es difícil pero no imposible. Por eso, cada vez que aparece un buen insight con una campaña interesante, fresca y diferente detrás a uno se le saltan casi las lágrimas. Y para muestra un botón. O mejor dicho un calcetín:  la última campaña de Samsung para promocionar su nueva lavadora Addwash (luego explicaremos el por qué del nombrecito).

¿A quién no se le ha perdido un calcetín, dejando a su pareja desolada en el duro y crudo mundo de la ropa sucia? ¿Quién en su vida, no ha tenido que renunciar a sus calcetines preferidos – esos que te han acompañado en la primera cita- porque de repente, uno ha decidido vivir su vida solo y desaparecer hacia universos quizás paralelos?Pues ese es el insight. Los calcetines desparejados, perdidos. Huídos a vaya usted a saber dónde.

La agencia Cheil Francia sabía que esa insignificante pérdida, supone un mundo, sobre todo de impotencia e incomprensión. ¿Adónde va a parar el calcetín perdido?  Y, así, partiendo de esto, se marca la campaña para Samsung “Emparejados”. Una idea que nació como una propuesta digital que pretendía la viralidad pero que finalmente cuajó en un amplio elenco de medios y se volvió transmediática (con el permiso de Henry Jenkins). Si es que el que nace con insight…

 

 

 La campaña se materializa con una una serie de cortos. En ellos nos narran la vida de un pobre calcetín al ser separado de su otro par. Conociendo a calcetines de los que antes habría huido. Pero, como bien dicen algunos, el destino está escrito y para un simple calcetín no podría ser diferente. Aunque tratándose de publicidad -a diferencia de la vida- estos cortos son más idílicos y hacen que sus protagonistas, tras muchos centrifugados, tengan un final feliz. Aunque, realmente, y en la cruda realidad, más de uno habrá terminado como El Titanic; mojado y hundido en el fondo. Storytelling enraizado en un conflicto; metáfora de todos y cada uno de nosotros como elemento en tensión en cuanto a relación de parejas se refiere.

Todo muy redondo, sin duda, pero ¿este insight para qué? ¿estos cortos animados para qué? ¿Para qué? ¿Por qué? ¿Por qué a los chicos de Samsung les ha invadido el espíritu de Isabel Gemio en “hay una carta para ti”? Pues bien, todo esto es para algo que vuelve a estar en el centro de a publicidad: el producto. En este caso, una lavadora que tiene una segunda puerta que permite poner prendas más pequeñas, para evitar pérdidas y sufrimiento a más de uno. Como por ejemplo, el de los calcetines.

Así de simple. Una marca que desarrolla un producto para acabar con uno de los insights que está en la mente de todos: desparejar calcetines en cada colada. Y a la vez, ese mismo insight es parte de la comunicación. Doble rizo (aunque ciertamente caía por su propio peso). Pero lo bueno es que de ahí, de esa verdad irrenunciable, se crea una comunicación basada en la emoción, en el humor (tan olvidado y tan necesario para el éxito de las marcas en opinión de la doctora en comunicación Sònia Valiente). A través del bendito insight se encarama un storytelling transmediático capaz de alargarse en el tiempo y de enlazar un engagement de primera categoría entre consumidores y marca. He ahí el papel de la publicidad: hacer de lo aparentemente efímero algo duradero y deseable. Algo interesante y que lleva a un producto a ser parte de nuestra vida solventando problemas. Que lleva a una marca a ser un nombre sin más a un nombre tatuado en nuestras neuronas. Tratando lo normal, como especial. Esta realmente es su tarea. Despertar sensaciones, emociones, y sobre todo, generar esa empatía en el público. Incluso a golpe de calcetín. Literalmente.

No sé si la lavadora se venderá (me imagino que sí), pero de lo que estoy seguro es que es una campaña que ha llegado a todo el mundo, porque quien más o quien menos, y por suerte o desgracia, todos hemos perdido un calcetín.  Y algunos hasta la vergüenza pero no hablaremos de los políticos (todos),  las nuevas elecciones y la ineptitud aquí. Aunque piensen con los pies. Justo donde se ponen los calcetines.

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Imagen Insight is coming de la página web memegenerator.net

#ParaQuéQuieresUnCoche. Buen conflicto. ¿Para qué era que lo quería?

La infoxicación nos pervierte. Nos acecha, nos distrae y nos marea. Nos confunde como la noche a Dinio. La infoxicación es hoy lo que los comunistas con rabo y cuernos fueron en la América de los 50 con el tiparraco ese delante, un tal McCarthy.  ¿Exagerado? Bueno… Hay quien dice que sí, yo creo que me quedo corto. Pero la infoxicación, más fuerte o más débil, existe. Como las Meigas que haberlas haylas como diría mi amigo -y flamante y acertado fichaje de Collabora_brands- Pablo Vázquez.

Y contra la infoxicación, creación, originalidad, contenido y engagement. Ahí es nada. Difícil, cierto. Necesario, seguro. Y por suerte hay quién así lo entiende. Al menos los chicos de la nueva campaña “¿Para qué quieres un coche?”

El pasado 31 de marzo, el barrio madrileño de Malasaña amaneció con graffitis de todas formas, colores y tipografías en lugares emblemáticos como los profesionales de eso de juntar tinta y epidermis Mao y Cathy. Esto resultó ser una campaña que tiene como concepto #ParaQuéQuieresUnCoche. También habían otras pintadas con hashtag diciendo #Si o #No junto con sus razones de necesitar o no un coche. Captura de pantalla 2016-04-19 a las 15.07.52Un buen principio para un teaser. Para un suspense. Y, sobre todo, buen planteamiento de conflicto. Al menos mi opinión. Sin comerlo ni beberlo te planta la sempiterna pregunta antes de comprarte un coche. A mí me ha pasado y me pasa. Pero yo he optado por no tenerlo. Y si lo necesito, alquilarlo. Pero es cierto que la cultura de coche ya no es una opción. Es una necesidad. En propiedad o en alquiler. Aunque solo sea para pensar que un día podrás decir: “si queréis vamos en mi coche” aunque tú bien sabes que ese día nunca va a llegar, porque te niegas a correr el riesgo de que te lo manchen, pero oye, tú piensas en tener un coche. ¿Para que era que quería yo un coche? Eso es plantear un conflicto donde las historias personales de cada uno se darán cita para atormentarlo. ¿Para follar un fin de semana?¿Para ir a dónde yo quiera? ¿Para sustituir el maletero por nevera y subwoofers y montarme mi fiesta en el parking del Florida 135?¿Para llenarlo de cómics del salón de turno? No. Quiero un coche para lo que surja en mi vida. Y hacerla más interesante.

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Resulta que el #ParaQuéQuieresUnCoche sólo es el claim inacabado de la campaña. Sí, como lo leéis. En realidad, el claim de esta campaña es: ¿Para qué quieres un coche si no es para vivirlo? Acompañado de otros como ¿Para qué quieres un coche si no es un Skoda?Ahí queda eso. Y ahí se nos pone flácida la estrategia esa chula que leíamos en las paredes de Malasaña.

A mí me da que la campaña de TV se cae cuando veo la marca. Skoda. Pues yo no sé si quiero eso para vivir mi vida. Me parece interesante ese recurso de ver pasar la vida que no has vivido delante de tus ojos. Al contrario de lo que dicen que sucede cuando dejas este valle de lágrimas. Me encanta la frase, el reto de hacerme pensar para qué puñetas quería yo un coche. Una manera genérica de decir que pienses lo que pienses tenemos uno para ti. Pero me deja frío, seco, parado y unos cuantos adjetivos más cuando me habla Skoda. Es como si después de oír “¿Te gusta conducir?” me enseñaran un Opel. Como que no. Aunque sé de buena tinta que los Opel son racionalmente un buen coche. Pero no son el coche que me emociona. No. Es algo que la marca me ha recordado siempre con sus campañas frías pensadas desde la distancia y desde el miedo. Ellos venden hielo y el hielo te pone la piel de gallina, sí, pero no es lo mismo.

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Al menos, Skoda me ha hecho pensar y eso me hace replantearme el resultado final. Quizás debería considerala como marca de mi futuro coche. Sea lo que sea, y aunque le veamos algunas lagunas, es una campaña que me gusta por su planteamiento. Y al resto de los Stragonoff, también. Y no la vamos a perder de vista porque, de momento, la cosa parece que funciona.

Aquí os dejo el link de la web para que veáis el feedback y los contenidos que están generando. Que no están nada mal, desde luego.

http://bit.ly/23I4Hlk

Y tú, ¿para qué quieres un coche?

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Papel, tijera o dos piedras.

comecocosOportunistas, comecocos, crea necesidades, vende humos, mentirosos, etc. Todas estas lindeces y piropos son a los que nos tenemos que enfrentar los publicistas. Se podría decir que son como el adjetivo nuestro de cada día.

Pero a veces, algunas veces, los medios (los que sean, ON o quizás Off) se llenan con una campaña publicitaria especial. De las que tocan la patata. Ya sea de Campofrío o  Coca-Cola (las de antes, de las de McCann y Mónica Moro no las “bienvenido al viejuno mundo de los 80 de ahora”)

Esto fue, más o menos lo que ocurrió el pasado mes de febrero en la gala de los Oscars. La agencia estadounidense Droga5, decidió crear un spot en el que los valores sociales fuesen el eje de la campaña.

“Piedra, papel o tijera” es la campaña que revolucionó los Oscars. Trata el bullying escolar de un modo diferente al que la publicidad está acostumbrada.

¿Quién no ha jugado a piedra, papel o tijera? Pues los espabilados de Droga5 han encontrado este insight y han decidido exprimirlo al máximo, y qué mejor forma de hacerlo que colocando a estos tres emotivos personajillos como protagonistas de su spot.

Las diferencias y los enfrentamientos entre los tres es algo visible y latente, presente en el imaginario colectivo de todo el mundo. ¿Quién no sabe que la piedra gana a las tijeras, las tijeras ganan al papel y el papel gana a la piedra? pues como todo el mundo lo sabe, es de imaginar que en el mundo publicitario no iba a ser diferente. Avispados, esos chicos. Lo innovador de esta idea es la forma de tratar el concepto.

El papel (pobre papel) que está solo en un colegio, seguro que hasta es su primer día, y para colmo de males, estará en primer curso, siendo de esta forma el blanco perfecto para cualquier “matón” del tres al cuarto. El mismo papel que se tiene que enfrentar a tres abusones que le hacen la vida imposible – aquí es donde los publicitarios ingeniosos meten el tema de bullying – y le golpean, generándole esa sensación de abandono y de no pertenecer a ningún sitio en concreto.

Pero si antes he dicho que se trataba de una idea ingeniosa, ¿dónde está la creatividad? Ahí va.  Los publicitarios han decidido romper moldes y crear una nueva amistad, en la que la tijera y el papel son íntimos. Las tijeras llegan a modo de súper héroe para salvar a su recién conocido- y a partir de ahora, mejor amigo- papel.

Esto es como el mundo al revés, ¿no? Ahora a los publicitarios no sólo se les llamará como al principio de este post, sino que a la lista hay que sumarle el adjetivo de “creadores de confusión”, en el tono más negativo del término. Pero no se vayan todavía. Aún hay más. Ya lo decía Bisbal en su canción “No hay 2 sin 3”, así que, falta el tercero en discordia; la piedra. Ese objeto que al principio del juego crees que si lo eliges nunca nadie logrará ganarte, porque lógicamente, por fuerza y tamaño, y según las leyes físicas, tendría que salir vencedor, pero luego te das cuenta que un simple trocito de papel es el que gana a una piedra, y obviamente, todo deja de tener sentido en la vida.

Bueno pues, ¿qué ocurre con este objeto? Él también está sufriendo acoso. Es de buen comunicador saber que las piedras, también tienen sentimientos, y así se muestra en esta campaña.

 

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Ahora, es el papel, que previamente había sufrido abusos, el que se encarga de ayudar a la piedra. Aquí se muestra ese carácter de empatización que tanto gusta a los publicitarios.

El último fotograma del spot refleja el verdadero significado de la amistad y como si se observa que alguien está teniendo acoso, si por él mismo no es capaz de salir de ahí, el resto tiene la “obligación” de actuar, porque sin esas personas que lo evitan, el acoso sería cada vez mayor.

Una vez visto esto, se observa como Droga5 se ha marcado una metáfora que les puede llevar a conseguir más de un premio sin duda. Incluso alguno dentro de los festivales publicitarios. Puesto que el mejor premio seria la concienciación de los niños sobre este tema.

Un tema tan delicado como puede ser el bullying escolar, lo han tratado de una forma en la que se reflejan situaciones de ese estilo, pero sin sacar una dura imagen de un niño, golpes o maltrato directo.

El copy “be together. Not the same” refleja perfectamente el título de este post, en el que no te da a elegir entre piedra, papel o tijera, sino que te involucra a los tres en un todo conjunto, un pack. A partir de ahora se van a imaginar como objetos indivisibles, los cuales a pesar de estar confrontados por su tópico juego, se irá un paso más allá. Sin la existencia de uno, los otros dos no tendrían sentido – Vamos, algo así como el mundo de la publicidad. Donde a pesar de que se nos vapulee, siempre habrá cosas que vender. Ya sea, un jabón o una concienciación social. Y es que incluso entre la población y la publicidad la relación es igual: no somos nada el uno sin el otro. Aquí se puede observar el spot al completo.

 

La imagen del come cocos pertenece a la web desmotivaciones.es

 

Pink Market. Pink, pink pitiklink hace la registradora.

La legalización del matrimonio de personas del mismo sexo y la adopción de parejas homoparentales ha abierto las puertas a la creación de un segmento de mercado muy importante, que algunos autores han definido como el Pink Market o el Dorothy Dollar. Y por suerte, cada vez más marcas han reconocido el potencial de este público y las campañas publicitarias gay-friendly cada vez están más presentes en el imaginario colectivo.
Luis Yrache, de la Universidad Pontificia de Navarra, afirmaba en 2008 que el colectivo homosexual presenta gran fidelidad hacia las marcas que se sensibilizan con su causa. Cosa beneficiosa para las empresas a la que se suma a la existencia de un cliché: los gays son ricos (hay de todo como en todas partes). Este se debe a que por no tener hijos disponen de sueldos completos que gastar íntegramente en consumo propio. Y en caso de tener hijos, cosa que no resulta barata, necesita una capacidad económica muy elevada. Esto las empresas lo saben y quieren sacar el mayor provecho.
Al buscar en Google las palabras gay o lesbiana junto al término publicidad, aparecen sinfín de campañas que recurren a los gay. Entre las primeras, encontramos el spot del friegasuelos ASEVI lanzado el pasado verano, en la que muestran una pareja gay de lo más normal…

Aparecen muchos en clave de humor, como tema recurrente. Como no. Publicitarios avispados y casposos los hay en todas partes. Una serie de estereotipos que son reproducidos hasta la saciedad o hasta la náusea.  Ahí van algunos ejemplos.

Pero, aunque las marcas han decidido publicar no acaban de mojarse en este sentido. Es aquello del sí, pero no, pero no sea que me digan cuatro cosas de esas para las que no estoy preparado.  Si aparecen lesbianas que no se besen que a más de uno le da morbo. Cuidado con el horario; hay que proteger a los niños (no sea que se nos hagan mariquitas si ven eso por la tele que ya sabemos que la publicidad te come el coco).  ¿Un ejemplo? En una campaña de Samsung para Portugal en la que cupido lanza su flecha de amor a muchas parejas, al final cuando empiezan todas a besarse la pareja homosexual no aparece. Hop! Adiós. A tomar viento. Magia y misterio.

Con Absolut Vodka pasa lo mismo, durante las fechas del gay pride comercializan una botella decorada con la bandera LGBT. ¿Pero qué pasa si entramos en su página web? No hacen ninguna mención al colectivo, simplemente aparece bajo el nombre de Absolut Colors. Tienes que deducir que la imagen es un enlace para acceder a la descripción de la botella como homenaje al amor entre personas indistintamente de su sexo orientación. Ayayay qué poca memoria estos chicos. ¿O poca vergüenza?

Podemos ver un sinfín de marcas que han cedido ante el Pink Market, generando spots que recurren a storytelling con temática gay. De una forma positiva, colaborando a la normalización de estos colectivos. Pero lo hacen de una forma discreta, apenas aparecen en televisión (almenos en España) y se quedan perdidos en la red esperando que, con un poco de suerte, estos se viralizen y acaben llegando a todos los públicos. El de la marca ASEVI duró pocos días en televisión, aunque la mayoría de gente lo visualizó más tarde a través de las redes sociales.

Sólo vemos spots en televisión con esta temática cuando son diferentes organizaciones en defensa de los derechos del colectivo los que los firman. Un poco de Responsabilidad Social y esas cosas.  Y muchas veces tienen el acceso vetado a algunos canales.

Si nos fijamos en la fecha, la mayoría de los spots no superan los 5 años. Se trata de una incorporación reciente al mundo de la publicidad, pero ¿por qué razón no hay más marcas que reflejan este sector para aumentar sus clientes fieles?
Empresas y anunciantes deciden omitir ciertos contenidos con la finalidad de evitar posibles boicots por parte de partidos políticos o asociaciones y, muchas veces, simplemente por la tendencia ideológica de las mismas. Como ejemplo de esto, nos encontramos a Ford que fue la primera en dirigir sus productos también al público gay y también la primera en recibir sus consecuencias. Los sectores más conservadores de los EEUU se alzaron en pie de guerra contra esta decisión obligando a retirar esa campaña. Por suerte Ford, rectificó y volvió a lanzarla en una especie de ‘pa chulo mi pirulo’ mediático e imagino que después de hacer cuentas. Pero, buneo, vale.  Este filtro, se vuelve a repetir en las cadenas de televisión, completando así el doble filtro de la invisivilización de la homosexualidad.

La conclusión de todo esto es simple. No es necesario meter a los gays, lesbianas, bisexuales, transexuales con calzador en todas las representaciones publicitarias, pero sí se debería empezar a obviar las tonterías y prejuicios que impiden su representación. La publicidad sirve para vender. Productos, servicios, ideas e tutti quanti. Pero no para discriminar colectivos. No son parte de la sociedad, no pagan impuestos, no se casan, adoptan niños, son médicos y médicas, bomberos y bomberas, policíos y policías e incluso sacerdotes y monjas por citar algunos. Pues ya va siendo hora de que dejen de ser invisibles. Porque la vida es aquello que ocurre cuando haces otros planes. Y, señores anunciantes, queridas agencias, no hay que tener un producto gay para que salgan gays. Están aquí y tiran del carro como todo el mundo. O casi todos. PPerdón.

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Los 20 Caminos Creativos de Luis Bassat y el agramenauing

Desde el spot de Adidas de los ‘Haters‘ no nos habíamos encontrado spots de marcas que tuvieran ingredientes suficientes para convertirse en virales. Pero últimamente hemos encontrado dos vídeos que están pensados para compartir a través de las RRSS.

Las marcas involucradas en esto son Whiskas e IKEA, que comparten puntos en común y, además,  siguen los pasos de los 20 Caminos Creativos de ‘Luis Bassat’. Sí, ese clásico casi olvidado que por arte de birlibirloque resulta que está de lo más vivo y es de lo más actual. Y yo con estos pelos.

La acción de Whiskas trata de varios capítulos en el Kitten Kollege, una universidad creada para unos gatitos muy ricos (porque tienen que tener pasta para apuntarse y porque están para comérselos), que asisten a clases magistrales para ser unos gatos sanos y de provecho algún día.

¿Y qué tiene esta campaña que nos trae a Bassat al siglo XXI? Pues que en esta acción tan gatuna se pueden apreciar una fuerte analogía, en la que utilizan animales. Además se basan en la simplicidad, hay varios símbolos visuales (lo podemos ver en el gato de Schrödinger), la exageración como forma de educar a estos mininos y sobre todo el toque de humor. O sea, cinco de los 20 caminitos bassatianos que llevan a  la Roma de la creatividad y el éxito.

Por otro lado, tenemos el spot de IKEA. Podría pasar perfectamente por un gran Hit con videoclip incluido. Ahí es nada. La canción está creada con los nombres de los productos de la marca sueca. Canción pegadiza dónde las haya, a todo color y con mucho trabajo de realización y postproducción detrás. Como decía el gran Luis (Bassat para los amigos) si no sabes qué decir, dilo cantando (aunque eso me parece que lo dijo antes Ogilvy) Y ahí lo han dado todo, todo y todo.

Aquí, en IKEA, seguimos con la simbología visual y la exageración en el que existe un cambio de roles al humanizar todos los objetos para hacerlos partícipes y que son los protagonistas del vídeo. Un claro ejemplo de cómo se le puede dar la vuelta a las cosas haciéndolo en forma de humor y divertida. Ala, 6 caminitos de una tajada.

Aunque a nosotros este spot de IKEA, nos recuerda a esta escena de Evil Dead 2. Ya que los objetos cobran vida y ofrece toques de humor. Pero no pasa nada, una cosa son los caminos y otras las fuentes que nos encontramos en ellos y que sirven para apagar la sed de ideas creativas.

¿Y cuál es la moraleja de todo esto? Fácil, que a pesar de estar en una nueva era de la publicidad, a pesar de estar en la era de la Post publicidad y de la necesidad de la idea en genérico que se adapta a todos los soportes y es trans narrativa y genera el espíritu creador del prosumidor y acelera el impulso de compartir… a pesar de todo eso, no hay nada como volver la vista atrás para descubrir que los clásicos con un poco de cerebro se adaptan a cualquier realidad actual.  A pesar de los años, una cosa está clara, los 20 Caminos Creativos  siguen utilizándose para crear nuevas campañas publicitarias con sus casi 30 años a cuestas. Campañas memorables y con un montón de viralidad, noise, engagement y transmedia y agramenauing.

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PP: Pícaro Plagio

En ocasiones veo muertos. Están por todas partes. Ellos no lo saben y nosotros a veces no lo notamos. Pero a poco que te fijas, los ves. Con su paso vacilante, su cara babosa y sus carnes purulentas supurando jugos necrosados. El otro día vi uno. Era enorme. Era un muerto desproporcionado. De los de pus, rigor mortis y baba rellenita de estafilococos áureos prestos a infectarlo todo. El otro día creí ver la vuelta de The Walking Dead. Pero vi un anuncio del PP. Sí, los de la gavi(di)ota. No quiero entrar en política. Solo en comunicación y publicidad que es lo que aquí destripamos. A estas alturas de la legislatura ya sabemos que nuestro querido conglomerado de derechas no destacan por su dominio de la comunicación, ni por su empatía con el ciudadano a la hora de explicar sus proyectos o la ausencia de ellos, mejor dicho. Televisores de plasma, ruedas de prensa sin preguntas, spots tipo Banco de Sabadell tan sinceros e inocentes como un obispo en una guardería. O hablando catalán en público cuando deberían haberlo hecho en la más profunda intimidad. Ayer vi un spot de idea facilona, mal ejecutado, con actores muy justitos doblados de mala manera. Ayer vi un spot del PP de pega. De cartón piedra. Ayer vi una metáfora tan ingénua que haría temblar a un estudiante de primero de publicidad.

¿Era necesario perpetrar eso? Y más, allá, ¿Era necesario tratar al público objetivo como tarados mentales?¿Era necesario pintarle esa bandera a la protagonista? Bueno, eso, quizás sí. Teniendo en cuenta el grueso de la información de don Mariano Naniano proviene del Marca. Eso debe ser lo que llaman marca España.

Pero eso no es todo. Ayer, además vi un spot de 2007.  Una campaña del PLD, un partido con ideología progresista de la República Dominicana.

Ayer vi un panteón lleno de ideas caducas, un nicho repleto de empatía fría, un partido sin ganas, balbuceando discursos ajenos porque su cerebro zombi no produce discursos propios. Ayer vi un muerto y pensé que los jefes de comunicación, las agencias de publicidad  y todos los profesionales que les acompañan no se merecen este trato por parte de tan fatales guionistas.  Alguien expone pero alguien decide. Y decidir es lo que, desde luego, ni un anuncio son capaces. Menos mal que diciembre está cerca.

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Ashley Madison: Crisis de comunicación a lo Gourmet

Es difícil que alguien metido en internet no sepa a estas alturas qué es Ashley Madison. Pero,  por si acaso, vamos a recordarlo. En una palabra, Ashley Madison es una alcahueta; una celestina (recordemos el personaje homónimo que daba título a “La Tragicomedia de Calisto y Melibea” de Fernando de Rojas del s.XV. ¿No? Ese día os saltáisteis la clase). Para refrescar la memoria digamos que  una celestina  es ese personaje que se dedica a mediar relaciones de índole amoroso y/o sexual entre dos personas aunque es más de lo segundo que de lo primero.

Pero en la era de la tecnología las cosas tienen el mismo concepto pero cambian las formas. Y la celestina, la alcahueta, adopta la apariencia de una plataforma web que promete affairs de máxima discreción entre individuos casados o con pareja.

Así pues, Ashley Madison es una red social que promueve la infidelidad bajo el eslogan de “La vida es corta, ten una aventura”. Toda una síntesis de intenciones bajo un slogan. Un insight con dos belmoles que cuenta con 37 millones de usuarios registrados. Aunque, en realidad, ahora muchos menos si se restan los miles de bots creados por los propios empresarios de la red social recientemente descubiertos y las dos personas suicidadas después del escándalo.
¿escándalo? OMG!!
Pues resulta que un equipo de hackers que se hacen llamar ImpactTeam con unas creencias muy arraigadas sobre la inmoralidad de la página (y a ellos qué les importará…), decidió atacar a la misma consiguiendo los datos -absolutamente todos los datos- de todos los usuarios registrados. Mensaje: Si la página no cerraba, estos serían publicados… Chan chan chan (tonadilla de “Tiburón”).
¿Y qué hizo la buena de Ashley? Ashley Madison siguió haciendo lo que hacía hasta entonces: invitar a la gente a echar una canita al aire. O a echar lo que quisieran debidamente parapetados con una coartada de facturas falsas de hoteles, vuelos, llamadas de secretaria, etc…  Pero el 18 de agosto del presente año del señor (del señor que sea) de 2015,  el equipo de hackers publicó una lista no solo con nombres y apellidos si no también con fotografías, descripciones físicas, preferencias sexuales y hasta conversaciones. Material del bueno, nada de gilipolleces. Con un par.
Y ¡BOOM!, en 2015, querida Ashley, por el  (piiiiippp) te la ahínco.  Toma del frasco, Carrasco.  Porque, no hay que ser muy listo para olerse que si esto pasa con Badoo, no pasa nada. Que la gente sepa que eres un poco tortas ligando no es lo mismo que sepan  que tu marido o esposa tiene más cuernos que el padre de Bambi y que lo has hecho con premeditación, alevosía y nocturnidad. La web prometía discreción y resulta que ahora tus datos corren a discreción por la red. Por no hablar de la de familias destrozadas, individuos destrozados, negocio destrozado y suicidios (algo que esos señores llenos de moral y grandísimas intenciones no pensaron nunca. Bueno, ni en eso ni en algo que se llama libertad).
Pero vayamos por partes: Sólo con que se les haya pasado remotamente esta idea por la cabeza, los de Ashley Madison deberían tener contratado un equipo que garantizara la máxima seguridad posible ¿qué ha pasado? Un negocio tan sensible a la piratería y al ciberataque no puede dejarse al tuntún.

Pero por otra parte, quizás cabe destacar que de todo este asunto hay aspectos hilarantes que hacen que, además de desvelar el comortamiento infiel de registrado,  desvelaban las malas prácticas de la empresa. Por ejemplo: Como había pocas mujeres registradas, pues…una serie de bots se dedicaban a tener affaires online con una serie de clientes que pagaban religiosamente. Vamos a ver, que unos hackers puritanos den por saco a una serie de usuarios web es deleznable pero que una empresa web engañe a sus clientes de manera indiscriminada… en fin… Pobres, no sólo la esposa de turno descubre la infidelidad, sino que además descubre que esa con quien sueñas y te autoquieres, no existe. Y ellos/ellas, en un alarde supervivencia, van y lo niegan. Ay, Manolete, si no sabes torear, pa’ que te metes.
Pero lo bueno de esta acción contra la libertad individual es que ha destapado a personajes conservadores que se declaraban abiertamente antilibertinos. Vamos, como los hackers puritanos que han organizado lo que han organizado.  Por ejemplo, el conocido Sam Rader, un YouTuber que sube vídeos a dicha plataforma (por los que gana dinero) sobre el día a día con su pareja y sus hijos. Un gran ejemplo a seguir. Una familia idílica que se tambalea tras el caso Ashley Madison. ¿Y? Pues el famoso Youtuber ha decidido subir un vídeo pidiendo perdón públicamente. ¿A su mujer? Nooooooorrrrrr, a Dios. Ahí es nada. Hipócrita es lo más bonito que podemos leer en los comentarios del video.

comentarios vídeo Sam Rader

 

(Resumiendo los comentarios: Es un hipócrita. La infidelidad no es un error, es una decisión…)

Aunque hablando de vídeos pidiendo perdón, a nosotros nos gusta más éste.

No hay duda, a este hombre se le ha ido el tema de las manos como a Ashley Madison. Sobre todo en el tema de crisis de comunicación. Esto sí ha sido un verdadero desastre. Si te hackean al menos prepara una estrategia de crisis de comunicación… Ni por esas.

La cuestión es que, después de todo este embrollo, el último comunicado oficial es de, ni más ni menos, el 19 de agosto. ¿De hace un poquito, no? En él sólo se puede leer que están en busca de los responsables y que ofrecen una buena recompensa a quien les dé información para poder encontrarlos. Nada más. Eso sí, su fundador, Noel Biderman, dimite “por el bien del negocio” (o más bien, lo que queda de él). ¿Y eso qué provoca? una pérdida de confianza por parte de los usuarios y no sólo hacia la propia página, sino en cuanto a su identidad online en general.

En conclusión, y ya no entrando en quién es el bueno o el malo, Ashley Madison representa una profunda crisis de negocio. Y la comunicación que están ejecutando está al mismo nivel. Tan profunda que no se la espera.  Un desastre de esos que salen en las primeras páginas de los manuales de “Cosas que no hay que hacer en comunicación”. Es decir, pase lo que pase, da la cara. Honestidad. Honestidad. Honestidad. Algo que se nos olvida demasiado frecuentemente en comunicación. Sobre todo en comunicación Online.

Ciervo

 

Mixta, literalmentex fantasticox.

Cuando a uno le gusta algo debe decirlo. Y a mí me gustan las campañas de Mixta. No he probado ni una sola en mi vida (supongo que el hecho de que no me guste la cerveza con limón debe de tener algo que ver) pero como publicidad me atrae, me hace reír, me sorprende. Y si deseara una cerveza rebajada con zumo de cítrico limonero, sin duda, me la bebería hasta la última gota.

Llevan desde el año 2007 con lo mismo: humor absurdo que vende marca y no producto. Imagino que necesitaban meterse con fuerza en un segmento complicado como es el de las cervezas con limón donde todos dicen, han dicho -y tiene pinta de que seguirán diciendo- lo mismo, verano tras verano.

Cada campaña se ha ido superando cada año, desde el cerdo volando, pasando por chalecoslovaquia, Platón, el pato Willyx, o el Pensamiento. Memorables los primeros spots de los pingüinos, los delfines, la mixta y el mixto o la ardilla disecada. Y justo cuando uno daba por finiquitado el camino de esta comunicación, evolucionan, dan un paso más y funciona. Bienvenidos a  Literalex.

Tirando por lo absurdo han creado una estrategia coherente y sólida. ¿Lógica y coherente? Pues sí, siguiendo los 20 caminos creativos de Luis Bassat nos encontramos con varios, como por ejemplo, el humor, darle la vuelta a las cosas, lo inesperado, la simplicidad, la exageración,  la simbología visual o el famoso (en forma de voz en off)

Por ello, han llegado a un punto que lo hacen todo literal, es decir, coger un briefing y crear lo más absurdo que se pueda, cogiendo el humor de Joaquin Reyes como en ‘La hora Chanante‘ o ‘Museo Coconut‘, en los que se han basado varios capítulos de una mini serie de Mixta. Además han ido más allá, puedes compartir tus propios Literalex como por ejemplo éste:

circulo vicioso Stragonoff

Como este gif, puedes elegir muchos más literalex en sabeamixta.com. Además están los spots que no tienen desperdicio alguno, han cogido frases hechas y las han transformado a la realidad. Un humor revolucionado, pasado de vueltas. Que gusta, que engancha, que hace que quieras verlos todos. Para muestra un botón:

Las campañas de Mixta -y esta lo rubrica- han demostrado en el tiempo lo que Les Binet y Peter Field demostraron en su día con el estudio de 880 casos de los IPA Efectiveness Awards . Uno de los galardones a la eficacia más importantes del mundo. El estudio se llamaba “Marketing in the era of Accountability” y pone sobre la mesa de manera incuestionable que los spots con alto contenido de humor -especialmente los que rayan el absurdo  (llamados FAN)-y han sido galardonados por su excelente creatividad, obtienen los mejores resultados en cuanto a los parámetros de eficacia establecidos. Además, apoya (a pesar del imparable crecimiento de internet y las redes sociales) que la TV sigue siendo el medio más rentable y eficaz para conseguir la tan buscada eficacia. Un resumen de este estudio puede verse aquí. Yo no me lo perdería. Pues bien, Mixta es el ejemplo de un producto que tiene mucha competencia, que la comunicación de la competencia se empeña en explicar qué tiene el producto en plan racional, más o menos (¡pero que simplemente es cerveza con limón!) pero ellos se han desvinculado de hacer lo mismo y les ha salido bien. Sin duda, un resultado muy positivo por lo valiente, para empezar. De ahí, un hurra por el cliente.

Así que, señores de Mixta, sigan dándonos la lata, pero literalmente.

Cervezas calientes

Que no, que no me gusta el rollito que trae Estrella Damm todos los veranos. Ya lo he dicho y no voy a esperar a que me tiréis piedras por ello.

Tumbarse relajadito a la orilla de una playa de aguas cristalinas, rodeado de buenos amigos, ellos con los abdominales perfectos y ellas con un pelazo que no sabes si te están anunciando Pantene o cerveza. Una birra bien fría para acompañar la paella con longaniza una espectacular comida que estáis cocinando entre todos. Oye, que huele a buen rollo. Y luego anochece y aún con la cerveza en la mano, os vais a una fiesta de la hostia en la arena, rodeados de farolillos de papel, antorchas y mil cosas más que nadie sabe quién ha colocado ahí, pero vosotros no, porque estabais ocupados cocinando y emborrachándoos.

No te voy a preguntar si te sientes identificado porque yo ya sé que no. Lo sé yo, lo sabes tú, lo sabemos todos.

Porque la dura realidad del verano es que aquí estamos todos, intentando no sudar como animales, instalándonos y haciendo vida donde da el chorro del aire acondicionado, trabajando… Y cuando queremos hacer planes con los amigos –aquellos que se han dignado a contestar en el grupo de whatsapp- la opción más votada es ir a la playa más cercana a sufrir confundiendo bolsas de plástico con medusas y las cervezas, por mucha neverita de playa, acaban calentuzas y eso… ¡ay!, no hay valiente que se atreva con eso.

Pero quitando la verdad evidente de que nadie tiene un verano así, como algo ducho en la materia (de publicidad, de cervezas algo más pero de veranos no tanto), he querido hacer una pequeña crítica constructiva a las campañas de verano a las que Estrella Damm nos viene acostumbrando estos últimos años. (Más vale tarde que nunca)

Este año la marca lo ha dado todo. Que contratamos a la pavisosa de 50 sobras de Grey y a ver si el gran Amenabar es capaz de hacer algo de provecho con ella. ¿Y qué ha pasado? Nada. Eso es lo que ha pasado. Por lo menos, nada nuevo.

Lo mismo llevamos viendo desde el 2009. Ya valdrá, señores de Estrella Damm ¿No?

Me refiero, el primero estaba bien. Muy guay, muy idílico, nos levantaba las envidias y la música nos motivaba a intentar algo similar, pero en versión cutre.

Pero ya son 6 años con el mismo temita. Y está bien que este año hayan intentado hacer algo nuevo, pero dejadme decir que es la misma idea sobada, pero con distinto formato. Un corto que ya les “VALE”. Impresiona, y cómo no, con lo que se han gastado en él ya puede ser impresionante… Sin embargo el concepto ya nos tiene un poco hasta los cojonesrtitos.

Desde la humilde opinión de un servidor, he de decir que un storytelling tan reutilizado ¿como puede invadir los veranos desde 2009? Por favor, que innoven un poquito o sólo se acordarán de la paella con cosas por encima y no la idea de verano que intentan transmitir. La música que ponen todos los veranos está bastante decente, aunque siempre nos acordaremos del ‘chunai chunai’ del primer spot que marcó por ser diferente, innovador y con el que entraban ganas de vivir ese gran verano. Cinco spots más con la misma idea sólo hace replantearnos lo… poco agradable que es el nuestro.

Un saludo de parte de todos los trabajadores de esta agencia y un feliz verano ¿vale?

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